Hay días en los que me siento tan insignificante como una mota de polvo. Invisible, pequeña, mediocre. Como si en cualquier momento un plumero me fuera a lanzar por los aires porque estorbo, porque no soy nada. A veces me siento nada y otras me siento todo. En ocasiones me siento el plumero, echando aquellos pensamientos negativos de mi vida, pero esta no es esa ocasión, hoy me siento polvo.

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