La miraba a los ojos y solo veía el universo. Sus lunares eran constelaciones donde me quería perder. Yo la llamaba la chica de las estrellas, porque parecía que no perteneciera a nuestro planeta. Sus manos me hacian girar alrededor de ella como la Tierra gira alrededor del Sol, ella era mi fuente de calor. Y cuando haciamos el amor es como si volviera a explosionar el Big Bang dentro de mi.
Mejor dicho, ella era mi Big Bang, entró en mi vida estallando todo aquello que creía cierto y todo lo que creía falso.
Puso mi mundo patas arriba cuando aparecieron esas largas piernas en el bar donde trabajaba, tan largas que parecían escaleras para poder tocar la Luna.
Y no me hacia falta un cohete para viajar al espacio, me bastaba con una de sus caricias.
Mi chica de las estrellas... solo quiero que seas mía, como yo soy tuyo desde que me miraste por primera vez.
domingo, 5 de noviembre de 2017
La chica de las estrellas
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